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Círculos de Mujeres

Como resultado lógico de mi desarrollo espiritual la vida me ha llevado en su infinita y amorosa consciencia a despertar en el plano de lo Divino Femenino como Energía altamente poderosa, Creadora e Indispensable en nuestras vidas. Tanto de mujeres como de hombres.

Ha sido un acercamiento Natural, mágico y muy hermoso que no puedo decir en qué punto comenzó pero que me empuja a iniciarme como Moon Mother y a continuación crear este Círculo de Mujeres en la Sala Roja.

Mi Templo, el Templo de la Diosa y el Templo de quien venga buscando sororidad y empoderamiento.

Es un espacio Sagrado Femenino donde reunirnos en círculo para crear, para liberar, sanar, compartir y volver a crear...

 

El Ciclo sin fin de la Mujer y su razón de Ser: Crear.

Cualquier mujer que lea estas líneas y sienta el llamado del Círculo será bienvenida.

Orígenes

Hay pruebas de que en fecha tan temprana como hace 300.000 años, en las sociedades del Paleolítico Medio, ya se celebraban reuniones espirituales de carácter ritual, aunque se sabe poco sobre la complejidad de dichas reuniones. Se han encontrado pruebas fehacientes de que en el Paleolítico superior (hace más de 30.000 años, mucho antes de la humanidad moderna), las comunidades se reunían para llevar a cabo experiencias espirituales y chamánicas. Aunque no hay una historia escrita, disponemos de muestras de arte ritual, pinturas y otras reliquias religiosas ceremoniales, incluida la primera representación de una forma femenina reverenciada. Esto significa que los seres humanos se han estado reuniendo en Círculos alrededor de un propósito desde hace mucho tiempo y que la representación central de la divinidad tenía carácter femenino. Las mujeres participaban en los Círculos alrededor del fuego tanto en los rituales como cuando preparaban la comida para sus familias y sus comunidades. En aquella época compartían historias y experiencias tribales. Las sociedades eran igualitarias en las primeras etapas de la humanidad.

Los  nuevos Movimientos de Mujeres Reunidas en Círculos.

 

Ya en los 80 un movimiento feminista comenzó con la idea de que reunirse en Círculos era una forma femenina de intercambiar historias y de promover una comunicación más saludable. Este fenómeno tenía lugar entre las mujeres occidentales al igual que en la lejana África. Estaban recordando, consciente o inconscientemente, la importancia del Círculo y las formas más saludables de reunirse.

 

Este hecho tiene un soporte tremendo en el hecho de que tanto hombres como mujeres se reunieran en Círculos en épocas tan tempranas como hace 300,000 años, no es correcto creer que esto afectaba sólo a las mujeres. Lo que sucedió es que conforme la imagen masculina devino dominante a través de las ideologías patriarcales y los comportamientos asociados con ellas, muchos seres humanos perdieron la comunidad que en tiempos se veía reforzada por los Círculos y las reuniones comunales.

 

Históricamente, las sociedades tempranas eran naturalmente más matriarcales en cuanto a su linaje y se basaban más en la madre que en el padre. El crecimiento del patriarcado también supuso que el linaje se basara en la paternidad. Este nuevo movimiento de mujeres en Círculos representó un regreso a la conexión comunitaria pre-patriarcal.

De forma natural, estas mujeres sabias, especialmente cuando el movimiento de los Círculos se incrementó a finales de los ochenta (tal como se discute en The Goddess Remebered y en numerosos libros aparecidos a finales de los ochenta y de los noventa), reconocían el Círculo como una forma no patriarcal de reunión. Esto suponía un retorno a una forma más femenina e igualitaria de experiencia comunitaria.

 Esto ha llevado a un incremento en el movimiento y en un retorno a las reuniones en Círculo a lo largo de las últimas tres décadas. Aunque los indígenas siempre han mantenido el Círculo de la comunidad, se trata de un movimiento nuevo para la mujer moderna. (Incluso a pesar de que las escuelas progresistas y varios lugares de reunión han movido escritorios y sillas, para que los participantes se miren los unos a los otros, en contraposición con la forma más lineal de contemplar la nuca de la cabeza de nuestro compañero de delante). La asociación de lo femenino con este movimiento, se debe a que esta forma más igualitaria de contemplar al individuo se asocia con un sentido más saludable de género tal como se experimentaba en la época pre-patriarcal.

Cuando nos reunimos en Círculos nos reunimos para acoger a todo el mundo en un espacio y propósito sagrado. Estamos trayendo a nuestra época moderna, una forma atávica de conectar. Nos reunimos para compartir historias, para profundizar en nuestras identidades individuales y grupales, con frecuencia con la intención de permitir y modelar una forma de ser post-patriarcal. También nos reunimos para sanar la vida. Podemos reunirnos en Círculos para compartir nuestra  alegría, podemos reunirnos en Círculo para trabajar en proyectos o para sumarnos a un ritual en diversos niveles de profanidad y propósito, podemos reunirnos en Círculos para contribuir a cambiar nuestro mundo.

Jean Shinoda Bolen se sumó a este movimiento al crear el Movimiento del Círculo Millonésimo. Su idea es tanto incrementar como unir el movimiento del Círculo de modo que pueda alcanzar un punto de inflexión en el que la reunión de nuestros objetivos para alumbrar una humanidad y un planeta más saludables, pueda facilitar un cambio morfogenético conforme nuestra mente unificada crea una transformación positiva y significativa en el campo de la conciencia humana. Por tanto nuestra visión y esperanza de un mundo mejor devenga realidad. La realidad emergente alumbrará un mundo más equilibrado en cuanto a su género, un mundo más saludable para la naturaleza y todas las especies, ya que todos estamos unidos.