CONJUNCIÓN JÚPITER-VENUS EN CÁNCER. Cuando la vida te pregunta si estás dispuesta a seguir recibiendo desde el pasado o comienzas a recibir sin intermediarios.
- Ruth de TEV

- hace 3 días
- 8 min de lectura

El 9 de junio, Venus se une a Júpiter en Cáncer haciendo cuadratura a Quirón en Aries en el anarético (29º). También Mercurio andará en Cáncer cuadrado a Saturno en Aries.
Venus magnetiza. Júpiter expande. Cáncer es agua, pasado, emoción, amor, raíz, hogar, memoria, pertenencia y alma familiar.
En la tradición astrológica, heredera también del mundo simbólico griego, Venus y Júpiter han sido considerados dos grandes benéficos. Afrodita y Zeus. Deseo y expansión. Belleza y sentido. Placer y sabiduría. Amor y abundancia.
¿Podríamos decir, entonces, que esta conjunción abre una bendición?
Si sólo leemos dos palabras de un capítulo no nos vamos a enterar de qué va el capítulo... Y lo que hacemos cuando miramos una conjunción así y nos ponemos a mirar al cielo esperando que nos caiga "la bendición de la conjunción" es simplificar demasiado y no leer la compleja belleza del ADN cósmico...
Esta conjunción no se da sola en el cielo, no se da sin unos capítulos anteriores, sin una situación actual en ti... Una bendición no siempre llega envuelta en lo que nuestra niña herida imagina.
A veces una bendición no es que algo venga. A veces es que algo se vaya.
A veces la vida no te trae una casa nueva. Primero te muestra que eso que llamabas casa nunca fue hogar.
A veces no te trae una familia nueva. Primero te muestra que seguías mendigando pertenencia donde tu alma se encogía.
A veces no te da seguridad. Primero te arranca la falsa seguridad donde habías entregado tu centro.
Porque Cáncer no habla solo de hogar externo. Habla de esa raíz íntima desde la que una puede decir:
“Estoy conmigo.” “Me sostengo.” “Ya no necesito traicionarme para pertenecer.” “Ya no necesito hacerme pequeña para ser amada.”
Y aquí está la enjundia de este tránsito.
Esta conjunción Venus-Júpiter en Cáncer no viene sola. Toca, por cuadratura, a Quirón en los últimos grados de Aries.
Nos pregunta:
¿Vas a seguir reclamándole al pasado que te sostenga en el presente? ¿Vas a seguir esperando que aquello que dolió venga, por fin, a repararte? ¿Vas a seguir siendo fiel a la ausencia?
Porque sí, pasó. Sí, dolió. Sí, faltó. Sí, quizá no te dieron lo que necesitabas. Sí, tal vez tuviste que aprender demasiado pronto a sobrevivir, a ceder, a callar, a no pedir, a no molestar, a no ocupar demasiado espacio.
Pero llega un punto en el camino en que seguir mirando al pasado como si allí estuviera la llave se convierte en otra forma de autoabandono.
La memoria merece respeto. Pero no puede decidir tu presente.
Desde la mirada sistémica, esta conjunción abre una puerta preciosa para mirar la ley del dar y el tomar.
Porque muchas veces decimos que queremos recibir, pero nuestro cuerpo no se atreve a tomar desde fuera de sus memorias.
Queremos amor, pero nos tensamos cuando alguien se acerca sin herida.
Queremos abundancia, pero sentimos culpa cuando algo llega sin sufrimiento.
Queremos placer, pero lo vivimos con miedo.
Queremos éxito, pero una parte profunda sospecha que destacar tendrá precio.
Queremos hogar, pero confundimos hogar con vínculo, con pareja, con clan, con aprobación, con estar cerca de otros aunque eso nos aleje de nosotras.
Y entonces seguimos repitiendo lo conocido.
Menos deseo. Menos placer. Menos éxito. Menos voz. Menos descanso. Menos cuerpo. Menos vida.
No porque no queramos más.
Sino porque vivimos a través de las memorias, en las que tú por ejemplo, sólo puedes trabajar en la enseñanza, porque "es para lo que vales" y porque "éso tiene valor", pero sera cajera no, y no puedes salir de ahí. O tú sólo puedes vivir sola porque así vivirás tranquila, pero no puedes vivir con un hombre porque te va a dar mala vida seguro... Una parte antigua de nosotras aprendió que recibir podía ser peligroso, así que sólo recibe "lo no peligroso" o sólo se da lo peligroso lo malo porque es lo viejo conocido.
Que en el clan recibir generaba deuda. Pues no pido ayuda.
Que destacar podía traer castigo. Pues no digo esta boca es mía.
Que disfrutar era egoísmo. Pues vivo con culpa mi abundancia.
Que tener más era traicionar a los nuestros. Pues me hincho a deudas, o me quedo en trabajos donde no me paguen o me paguen mal...
Que vivir bien podía dolerle a alguien. Pues elijo sufrir como emoción principal de mi vida.
Que ser vista podía atraer ataque. Pues me quedo en la retaguardia siempre, aunque me muera por lo contrario y si me atrevo ... ¡por favor! que la experiencia sea dolorosa para volver al redil reforzada en la creencia.
Que elegirnos podía implicar quedarnos solas. Y no encontrar alguien que te admire justo por ello.
Y entonces, por amor ciego, seguimos siendo fieles a la sístole de la Vida.
Fieles a la ausencia, al sacrificio, a la pequeñez, a la espera, a la memoria de lo que no hubo.
Pero Venus y Júpiter en Cáncer abren otra pregunta:
¿Qué ocurre en ti cuando lo bueno se acerca?
No cuando lo deseas desde la mente. No cuando lo decretas. No cuando lo escribes en una libreta bonita. No cuando dices que estás abierta a recibir.
¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando la vida se acerca de verdad desde un lugar totalmente diferente a lo registrado en la memoria?
¿Te relajas o sospechas? ¿Tomas o devuelves? ¿Disfrutas o te culpas? ¿Expandes o te escondes? ¿Celebras o esperas el golpe? ¿Te permites tener más o enseguida buscas cómo justificarlo?
Esta conjunción puede ser profundamente fértil, pero no necesariamente cómoda. Hay mucha herida abierta en el clima astrológico, esos dos benefactores están en territorio de pasado emocional, también estarán cayéndote en una casa determinada en tu carta Natal...
No es tan simple como: Venus y Júpiter en Cáncer vienen a Bendecirnos ¡YUPI! Simplificar y Generalizar son herramientas del Ego...
Porque para recibir vida nueva, hay que soltar una identidad vieja.
¿Quién serías si dejaras de vivir leal al dolor? Porque en esencia estos dos, Venus y Júpiter, nos hablan de éso...
No digo negar el dolor. No digo espiritualizarlo. No digo "pintar de rosa" lo que fue devastador.
Digo dejar de hacerle altar.
Digo dejar de pedirle al pasado que te dé lo que no pudo darte.
Digo dejar de vivir como si tu merecimiento siguiera esperando permiso de quienes no supieron mirarte.
Digo mirar hacia dentro y decir:
“Esto dolió. Esto faltó. Esto dejó marca. (Quirón hace eso. Puedes leer mas de Quirón en estos momentos aquí) Pero no voy a construir toda mi vida alrededor de esta ausencia.”
Y esta es una de las grandes medicinas de Venus y Júpiter en Cáncer: recordarnos que la abundancia no es solo dinero, logro o expansión externa.
Abundancia también es poder descansar sin culpa. Comer sin castigarte. Amar sin mendigar. Recibir sin endeudarte emocionalmente. Pertenecer sin mutilarte. Crear un hogar dentro de ti. Elegir vínculos donde tu sistema nervioso no tenga que vivir en guerra.
La abundancia y el éxito es dejar de hacer encajar al deseo.
Dejar de pedir perdón por querer más. Dejar de confundir humildad con pequeñez. Dejar de llamar espiritualidad a la renuncia compulsiva.
Porque hay una falsa pureza en no tomar.
Una falsa nobleza en no querer demasiado. Una falsa bondad en no ocupar espacio. Una falsa lealtad, un falso amor en no superar los límites de los destinos de los nuestros. Una falsa seguridad en quedarnos donde ya no hay vida.
Y esta conjunción viene a tocar justo ahí.
En la zona donde deseamos, pero tememos. Donde queremos abrirnos, pero nos blindamos. Donde pedimos abundancia, pero seguimos casadas con la carencia. Donde decimos “quiero una vida más mía”, pero aún esperamos que alguien del pasado nos autorice a vivirla. Cuando la única autoridad eres tú para ti.
Quizá esta ventana no traiga de inmediato lo que imaginabas.
Quizá primero traiga una revelación.
La revelación de que aquello que sostenías no te sostenía. La revelación de que aquello que llamabas hogar era dependencia. La revelación de que aquello que llamabas amor era deuda. La revelación de que aquello que llamabas seguridad era miedo organizado.
Y aun así, eso también es bendición.
Porque cuando cae el falso sostén, aparece una pregunta sagrada:
¿Dónde está mi verdadero hogar, mi Paz?
Y tal vez la respuesta no sea una persona. Ni una casa. Ni una familia. Ni un proyecto. Ni una promesa externa.
Tal vez la respuesta sea:
En mi capacidad de tomar la vida que hay fuera de la caja sin pedir perdón.
Venus y Júpiter en Cáncer nos invitan a decirle a la vida lo que queremos. RECORDATORIO: Cuando le pides a la Vida te lo estás pidiendo a ti. Cuando le pides a Dios te lo estás pidiendo a ti.
Vamos a decirle a la vida entonces lo que queremos y vamos a preguntarle sin drama qué quiere de nosotras porque cuando las dos respuestas son la misma... ¡Ahí ES!Porque cuando lo que yo quiero y lo que la vida me pide empiezan a hablar el mismo idioma, algo se ordena.
Pregúntale a la Vida, sin drama, en neutro: ¿Qué quieres de mi, Vida? Y anótalo.
Respira, mira a la Vida y en neutro, pregúntaselo.
Este tránsito nos pregunta:
¿Me atrevo a vivir la vida tal y como la sueña mi alma? ¿Me atrevo al éxito? ¿Me atrevo al amor limpio? ¿Me atrevo al placer sin castigo? ¿Me atrevo a recibir sin sentir que traiciono a nadie? ¿Me atrevo a dejar de ser fiel al pasado?
Porque tal vez la verdadera bendición no sea que algo maravilloso llegue de fuera. Que si llega y que ojalá llegue, sea por el Mayor Bien Divino para ti y para Todos.
Tal vez la bendición sea que, por primera vez, no rechaces lo que te dices por dentro.
Que puedas tomarlo. Que puedas sostenerlo. Que puedas habitarlo. Que puedas dejar que lo bueno no sea una amenaza.
Que puedas abrir el cuerpo a recibir.
Que puedas decir:
“Honro lo que fue, pero ya no vivo allí, ni me pertenece.” “Bendigo mi historia familiar, pero no le entrego mi destino.” “Tomo la vida que llegó hasta mí y la hago a mi imagen y semejanza.” “Ya no necesito ser pequeña para pertenecer.” “Ya no necesito sufrir para merecer.” “Ya no necesito seguir reclamando al pasado lo que hoy puedo empezar a darme.”
Venus magnetiza, atrae. Júpiter expande, ojo, sin medida (si te cae en casa 6 igual te engordas 10 kilos, muy atractiva porque Venus está ahí pero... con para "tu yo del pasado", 10 kilos de más. Pues sería un perfecto ejemplo de atreverte a vivir la vida fuera de la caja donde la has vivido hasta ahora...) Cáncer recuerda. Quirón duele. Aries responde: Ahora Yo Soy.
Me atrevo a vivir la vida tal y como la sueño yo.
Me atrevo al éxito tal como lo entiendo yo.
Me atrevo a tomar mi lugar en la vida sin pedir permiso ni encajarlo en estructuras ajenas.
Si te gusta lo que comparto y quieres apoyarme para que siga haciéndolo de manera abierta, gratuita, libre de publicidad y algoritmos, puedes contribuir haciendo un donativo con la contribución que elijas.
HE CREADO UN NUEVO PROGRAMITA DE TRABAJO PERSONAL QUE PUEDES HACER TÚ SOLA Y A TU RITMO, (YO ME LO GUISO YO ME LO COMO) ENFOCADO EN LIBERAR LAS VOCES DE NUESTRAS ALMAS, APROVECHANDO ESTAS ENERGÍAS DISPONIBLES.
3 AUDIOS SISTÉMICOS,
1 MEDITACIÓN GUIADA,
1 EJERCICIO SISTÉMICO MUY SANADOR,
1 EJERCICIO SOMÁTICO PARA CREAR SEGURIDAD INTERNA,
ADEMÁS DE 2 PDFs DESCARGABLES DE AUTOINDAGACIÓN y ALGÚN DETALLITO MÁS...
EN TRES MÓDULOS:
22€
La voz que fue domesticada
Lo que callaste para poder pertenecer. Descubrir qué temía el sistema que podías poner en peligro.
La verdad que el sistema llamó herejía
La parte de ti que veía más de lo permitido. Cuál es tu Verdad y recibirla de nuevo.
Libera la voz de tu alma
Nombrar tu verdad sin pedir permiso
ACCEDES AL PROGRAMA EN ESTE BOTÓN.






Comentarios