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Un Octubre en el que todo pasa. El pecado escondido de la soberbia y el descenso de Innana al inframundo. La honestidad radical contigo misma y con el otro.

hace 2 días
11 min de lectura

 

Venus retrograda en Escorpio del 3 de Octubre al 14 de Noviembre con unas disposiciones en el cielo ÚNICAS hasta la fecha:

Entramos en 40 días para desnudar a nuestro personaje.

Para dejar el barco como recién salido de fábrica.

A ver qué tal se nos da.


Hay una sombra especialmente difícil de reconocer: la que hemos aprendido a ocultar con acciones y discursos bonitos.

A veces la llamamos consciencia. Otras, sabiduría, intuición, generosidad o amor. Mientras tanto, debajo del discurso, seguimos necesitando tener razón, resultar imprescindibles, controlar lo que ocurre y asegurarnos de que nadie descubra cuánto miedo tenemos.

En el artículo anterior hablaba de limpiar la bodega de lo que se ha quedado muerto. Ahora quiero bajar otro peldaño: mirar qué hacemos nosotras para conservar ciertos vínculos, qué cobramos en silencio por lo que damos y qué personaje defendemos incluso cuando nos está dejando sin vida.


LA SOBERBIA SE DISFRAZA TAMBIÉN DE ESPIRITUAL Y DE MAESTRA VERSADA.

Y CUELA.


Venus comenzó su retrogradación el 3 de octubre de 2026, en Escorpio, y recuperará el movimiento directo el 14 de noviembre, en horario de Madrid. El 25 de octubre regresará a Libra.


Son casi cuarenta y dos días de revisión para ver lo que se oculta en nuestros vínculos y los acuerdos con los que los sostenemos. Lo que ocultamos con nuestros disfraces y cómo los usamos para relacionarnos con los demás.


Aquí tomo la imagen de los cuarenta días de oscuridad como una cuarentena interior. La oscuridad del descenso, del silencio, de sentir, de caer en la cuenta, de entrar donde nuestras explicaciones dejan de servirnos.

Durante este proceso, Venus pasa de su etapa de Estrella Vespertina al encuentro con el Sol y, después, a su reaparición como Estrella Matutina. Su invisibilidad ocupa solo una parte del recorrido.

Hay algo profundamente fértil en esa imagen: dejar de mostrarse durante un tiempo para descubrir desde dónde se estaba brillando.

Durante la última década he vivido lo que solo puedo describir como un descenso. En distintos momentos de este camino, los ciclos de Venus me han servido de revulsivo: otra capa, otra máscara, otra manera de descubrir que aquello que yo creía tener comprendido (más bien controlado de una forma "bonita, políticamente correcta y aceptable") todavía tenía un sótano más por descubrir.


En esta ocasión ni siquiera estoy preparada para desnudar aquí lo que estoy descubriendo que me toca soltar. Necesito vivirlo y digerirlo primero. Darle intimidad. Dejar de pedirle a cada proceso que se convierta inmediatamente en una enseñanza para los demás.


También ahí hay una renuncia: permitir que algo me transforme sin tener que convertirlo enseguida en una demostración de lo mucho que he entendido.

El antiguo relato sumerio del descenso de Inanna ofrece una imagen brutal. La diosa atraviesa siete puertas del inframundo. En cada una pierde una prenda o un atributo de su poder, hasta quedar desnuda. Y hay un detalle que me interesa especialmente: antes de bajar había dado instrucciones a su acompañante, Ninshubur, para que buscara ayuda si ella no regresaba. Esa intervención y la ayuda de Enki hacen posible que recupere la vida.

Hasta la diosa había previsto necesitar ayuda.


Nosotras, en cambio, a veces preferimos reventar antes que pronunciar tres palabras: «No puedo sola».

Imagino esas 7 puertas en nuestra vida: En una se queda la necesidad de ser admirada. En otra, la identidad de quien siempre sabe la respuesta. Más abajo, la mujer que puede con todo. Después, la que siempre comprende, en la 5ª la que siempre sostiene, en la 6ª la que nunca necesita nada, en la séptima.... quién soy cuando me quedo sin nada.


¿Qué queda cuando ya no puedes presentarte con todo eso?

Quizá una mujer cansada. Quizá una mujer que siente envidia, rabia o miedo. Quizá alguien que necesita compañía y lleva años ofreciendo orientación para no tener que pedirla.

La soberbia es una epidemia en esta sociedad. Y pasa inadvertida... disfrazada...

La soberbia espiritual puede ser especialmente escurridiza porque habla el idioma de aquello que respetamos. Se ha aprendido las palabras: presencia, compasión, evolución, vibración, despertar. Reza mantras, recita salmos... Habla desde el conocimiento de la palabra de Dios, o desde el conocimiento de la nueva Espiritualidad o desde el conocimiento de las escrituras budistas mientras coloca a los demás varios peldaños por debajo.

«Todavía está dormido». «No tiene mi nivel de consciencia». «Eso le pasa porque no se trabaja». «Sus creencias son peligrosas». «No se ha formado lo suficiente». «Yo estudié con los mejores».


¿Qué valor tiene mi sabiduría si necesito que tú seas inferior para sentir que la poseo?

Se puede hablar de unidad y despreciar a media humanidad. Hablar de libertad mientras necesitamos que los demás elijan lo que nosotras poseemos. Hablar de respeto y dejar de escuchar en cuanto alguien toca nuestra imagen.


Hay otro disfraz de la soberbia muy extendido en esta enferma sociedad: La soberbia intelectual que se disfraza de sabiduría cuando adopta una apariencia de rigor académico o superioridad moral para descalificar a los demás.


Manifestaciones comunes

  • Soberbia intelectual: Uso de un vocabulario excesivamente complejo o tecnicismos no para explicar, sino para marcar distancia y demostrar supuesta superioridad.

  • Necesidad de tener la razón: Incapacidad de aceptar errores o escuchar perspectivas ajenas bajo la premisa de poseer la verdad absoluta.

  • Ortodoxia crispada: Defensa rígida de ideas o creencias que avasalla al interlocutor en lugar de buscar un diálogo constructivo.

  • Desprecio por las personas "no suficientemente formadas" a su parecer


Cómo reconocerla frente a la verdadera sabiduría

  • El sabio escucha, duda y busca comprender.

  • El soberbio juzga, sentencia y busca ser admirado.


Pero OJO! nunca lo verás a las claras... ni siquiera te lo verás tú... porque se disfraza de "ayuda humanitaria..." Si lo quieres reconocer... confía en lo que sientes...cuando estás con él/ella.

El soberbio, la soberbia rechaza la humildad. El no sé, el lo intentaré. El veremos a ver... y sobretodo sobretodo rechaza LA AYUDA. Y por supuesto, el pedirla. JUSTO lo contrario a lo que hizo INNANA. Pero claro, ella era una Diosa de los pies a la cabeza. Pedir ayuda es de Diosas. Pero generalmente nos creemos y actuamos justo al revés...


Una pista buena para saber si una misma peca de soberbia es ésta: ¿Hasta dónde soy capaz de aguantar sin pedir ayuda?

A más inri también hemos aprendido a teatralizar la humildad. A contar un error de manera que termine demostrando lo extraordinarias que somos. A exhibir una herida cuando ya sabemos qué reacción queremos provocar.

La vulnerabilidad puede prostituirse a cambio de seguidores. La intimidad puede convertirse en mercancía. Podemos acabar escogiendo incluso cómo nos rompemos según la respuesta que esperamos recibir.

Compartir una experiencia puede crear cercanía y ayudar a otras personas. La pregunta aparece cuando empezamos a necesitar esa respuesta para saber qué valor tiene lo que estamos viviendo.

¿Puedo atravesar algo sin publicarlo? ¿Puedo reconocer un error sin convertirlo en una lección? ¿Puedo escuchar a alguien sin colocar inmediatamente mi historia encima?

¿Qué siento cuando nadie me está mirando y no tengo que demostrar nada?

Repetimos «YO SOY» con una seguridad extraordinaria. Después nos quedamos a oscuras cuando se cae una relación, cambia nuestro trabajo o deja de funcionar el papel por el que nos reconocían.

Tal vez haya mucho que escuchar en ese «no sé» que tanto evitamos.

Para mirar la soberbia conviene bajar de las grandes declaraciones a escenas pequeñas. Una conversación. Una petición. Una disculpa. El momento exacto en que otra persona nos lleva la contraria.


¿Cuánto te cuesta pedir ayuda? ¿Puedes reconocer tus límites antes de desbordarte? ¿Sabes decir «ni idea, no lo conozco» sin añadir inmediatamente algo que restaure tu prestigio, o sin sentir en el cuerpo un "pinchacito" de incomodidad?

¿Puedes pedir perdón simplemente porque el otro te ha dicho que se ha sentido herido y quedarte a escuchar lo que tu conducta produjo sin tener que dar explicaciones que convenzan al otro de lo bueno y correcto de tu conducta, de tu buena intención?


Aquí hace falta afinar la mirada. Hay personas a quienes pedir ayuda les cuesta porque antes recibieron humillación, invasión o una deuda interminable. El miedo a necesitar a alguien puede tener una historia dolorosa.


La pregunta sobre la soberbia aparece cuando, además, necesitamos sostener la ficción de que estamos por encima de necesitar; cuando convertimos nuestra autosuficiencia en una medalla y juzgamos a quien sí se deja acompañar.

Y aparece también en otras escenas:

  • Necesitas tener razón. La conversación termina cuando has ganado, aunque el vínculo haya quedado destrozado.

  • Te cuesta recibir una crítica. Te apresuras a desacreditar a quien la hace antes de revisar si hay algo aprovechable en lo que dice.

  • Pides perdón con una defensa incorporada. «Siento haberte hecho daño, pero tú…». La disculpa acaba sentando al otro en el banquillo.

  • Minimizas los logros ajenos. Siempre encuentras una explicación que les quite mérito y te devuelva a una posición cómoda.

  • Escuchas preparando tu intervención. Mientras la otra persona habla, tú ya estás reuniendo argumentos, diagnósticos o consejos que nadie ha pedido.

  • Te cuesta aceptar un límite ajeno. Puedes explicar muy bien los tuyos, pero el «no» de otra persona te parece egoísmo, ingratitud o falta de evolución.


Basta observarnos en alguna de estas escenas para encontrar trabajo en este descenso a las profundidades con INNANA de la mano, o con Venus retrograda en Escorpio que viene a ser igual.


Venus en Escorpio me lleva precisamente a esa zona: la dinámica oculta con la que me vinculo con el otro. En realidad, lo profundo de la astro, para lo que debería ayudar es para descubrirnos en éstas... Pues si el amigo, el marido, la compañera entran o salen discuto o dejo de discutir, me "ennovio" o no son aspectos en los que dominará el tipo de dinámica que utilices al vincularte con ellos.


Te cuido para que me necesites. Te doy para que no puedas marcharte. Te comprendo para que nunca te enfades conmigo. Me hago imprescindible para minimizar la posibilidad de que me elijas libremente… o de que no me elijas.


MUCHÍSIMAS veces el control LLEGA en forma de ayuda. Incluso saltándose límites por buena voluntad. Otras, sacrificándose sin que nadie se lo haya pedido. Después presenta la factura: «Con todo lo que he hecho por ti» "Es que no me entiendes, lo hice por tu bien".

También podemos renunciar a nuestros límites para proteger una identidad. La buena. La generosa. La consciente. La que siempre está disponible.

Hay límites que nos cuesta sostener porque amenazan la imagen que tenemos de nosotras mismas.

Decir «hasta aquí» puede obligarme a tolerar que alguien se decepcione conmigo. Aceptar el «hasta aquí» del otro puede obligarme a reconocer que su vida le pertenece.

En algunas historias familiares, ser útil fue el precio de la pertenencia. Saber, cuidar, resolver o aguantar nos dio un lugar. Con los años, ese lugar pudo convertirse en una obligación y después en una identidad que ya no sabemos quitarnos.


La pregunta es profunda: ¿qué parte de mi manera de amar, de vincularme, de crear sociedades, de trabajar, de mi relación con el dinero, el disfrute y el placer... sigue intentando garantizar que nadie pueda prescindir de mí?



El 24 de octubre, Venus retrógrada se encontrará con el Sol en 0°45′ de Escorpio. Es la conjunción inferior que trabajamos como Venus Star Point, situada cerca del centro de la retrogradación. La máxima proximidad por longitud zodiacal se lee como cazimi, «en el corazón del Sol».

Para mí, ese corazón de fuego es una imagen de revelación: el lugar donde algo puede quedar tan expuesto que ya cueste seguir justificándolo.

Ver que también utilizo. Que doy por de más esperando obediencia, fidelidad, lealtad. Que puedo esconder castigo dentro del silencio, miedo dentro del control y hambre de reconocimiento dentro de mi vocación de ayudar.

¡Ojo! En una relación entre adultos la dinámica entre el dar y el recibir debería ser lo más compensada posible.


En ese crisol sitúo el impulso de PURIFICACIÓN de nuestro barco mientras pasamos esta cuarentena: atrevernos a revisar lo que pensamos, lo que sentimos, lo que decimos y lo que hacemos con los demás. Incluida la distancia entre esas cuatro cosas.

Hay descubrimientos que piden una acción muy concreta. Pedir perdón. Retirar una exigencia. Dejar de ofrecer una ayuda que nadie desea. Revisar un acuerdo económico. Expresar una necesidad sin disfrazarla de reproche. Respetar una decisión ajena.


El encuentro inferior abre un nuevo ciclo de Venus de unos 584 días. A la vez, forma parte de un patrón que retorna a zonas próximas del zodiaco aproximadamente cada ocho años; por eso este otoño dialoga con el de 2018.

Podemos leer ese retorno como una ocasión para cerrar una etapa de nuestra historia venusina y elegir cómo continuarla.

También podemos abrir una memoria más larga: Júpiter vuelve a Leo en esta retrogradación de Venus en 2026, como estuvo en 2014–2015. Son dos ritmos diferentes que podemos poner en conversación: el recorrido de Júpiter, de unos doce años, y la repetición venusina de ocho.

2014: ¿dónde puse mi fe? ¿Qué relación, proyecto o forma de vida estaba abriendo? ¿Qué esperaba recibir? ¿Qué condiciones acepté por la promesa de lo que vendría?

2018: ¿qué descubrí sobre mi manera de vincularme? ¿Qué cambió en mis afectos, mis recursos o mi valoración personal? ¿Qué alcancé a ver y qué preferí dejar pendiente?

2026: ¿desde dónde elijo hoy? ¿Qué conserva vida? ¿Qué necesita otro acuerdo? ¿Qué sigo sosteniendo por miedo al vacío que dejaría?



La Luna Nueva del 10 de octubre, en 17°22′ de Libra, entra en esta conversación con esta Venus de las tinieblas, su regente, retrogradando. Podemos llevar la mirada desde el vínculo visible hasta las condiciones ocultas que lo mantienen. Yo más bien te invitaría a bucear en las condiciones ocultas que lo mantienen o en que analices qué disfraces te pones para crear vínculos.


En la carta natal, miraría esa zona de Libra, el 0°45′ de Escorpio del Star Point y el tramo que Venus revisa: desde aproximadamente 8°30′ de Escorpio hasta 22°52′ de Libra. Las casas y los contactos con planetas o ángulos ayudan a concretar dónde hacernos estas preguntas.

En la intimidad, en el dinero compartido, en el trabajo, en la familia: ¿qué pacto mantengo por miedo a perder? ¿Podemos expresarlo, elegirlo y revisarlo? ¿Puede la otra persona decir que no sin recibir un castigo?


Quiero aprovechar estos días para observar qué hago cuando tengo miedo. A quién intento controlar. Qué reconocimiento estoy mendigando sin admitirlo. Qué conversación llevo meses evitando. Qué parte de mí necesita ayuda y sigue esperando a que alguien la adivine.

Y para preguntarme algo más por si con todo lo anterior se me queda corto: ¿puedo dejar que quienes amo sean libres de necesitarme menos? ¿puedo dejar que quienes amo sepan que les necesito un poquito? Y así la balanza de Libra no se va al carajo...


Estos 40 días estamos bajando a las bodegas de nuestros barcos, abriendo arcones con montones de contratos absurdos con el pasado que ya caducaron. Procura dejar la bodega o las 7 plantas de tu bodega limpias relimpias de pasado. Allí se hacen fuertes la soberbia y todas sus hijas: la arrogancia, vanagloria, la ambición, la presunción, la jactancia y ostentación, la  hipocresía y fingimiento, la desobediencia y discordia.


Afloja los pactos que habías confundido con amor.

Deja sitio para encontrarnos de otra manera.

Ojalá nos veamos renacidas al otro lado. Capaces de decir «me equivoqué», «necesito ayuda», «hasta aquí llego» y «esa decisión te corresponde».


Que el personaje pierda poder.

Que podamos volver a ver nuestro barco limpio, cristalino, prístino, original, sin miedo.

Ruth de TEV


Que No Se Quede Solo en una Comprensión

Te leo.


Casa Abierta · Encuentro el descenso de INNANA


Sábado 10 de Octubre· 10 am. 2-3 horas de reunión aprox.

Hogar de Briga · 15€

Reserva imprescindible · Máximo 12 personas

Un encuentro horizontal y comunitario para mirar este proceso profundo de PURIFICACIÓN de venus retro en Escorpio:

Nos reunimos para hablar de límites, soltar, sobre el perdón y el miedo.

Compartir en Comunidad, expresar nuestros miedos, nuestras experiencias y sentires, nuestras dificultades y dudas, escuchar a los demás, preguntarnos en grupo, conversar, reflexionar, sentir... Recuperar nuestra humanidad: ¿Qué seguimos sosteniendo por culpa? ¿Qué tememos perder si cambiamos nuestra forma de vincularnos? ¿Cómo perdonar sin volver a abrir una puerta que necesitamos mantener cerrada?


Un espacio para compartir lo que estamos viviendo y escucharnos con calma.


Constelaciones Familiares en el Hogar de Briga


Sábado 24 de octubre· 10:00–13:30  

Hogar de Briga · 80 €

Máximo 6 mujeres

Un espacio íntimo para mirar la raíz de ese vínculo, carga o patrón que sabes que ha terminado, pero que todavía continúa adherido a tu vida. Miramos nuestros velos sin miedo. Un encuentro presencial respetuoso, profundo, para mirar nuestra historia y dejarla en su lugar, mirar nuestros vínculos y las dinámicas que seguimos repitiendo.

Puedes venir con una inquietud o una situación que quieras comprender mejor, aunque todavía no sepas cómo nombrarla.


Hay artículos que abren una puerta y encuentros que nos ayudan a atravesarla.

 
 
 

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