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NO ME AMARON COMO YO NECESITABA



Es el Quid de la cuestión.

Tomar conciencia de que esto es el detonante para que un Alma tenga una experiencia de Vida trascendental es darnos cuenta de que la necesidad imperiosa de ponernos en el camino del Héroe, de la Heroína comienza en la sombra.


De todas y cada una de nosotras. De nuestras ancestras también. Con nuestras hijas pasará lo mismo.

En aquél momento no recibimos lo que queríamos, se produjo la herida y entonces comenzó la búsqueda.

Del rechazo, el dolor, la rabia, el rencor, la frustración, el odio, el juicio, de la indignación, del silencio, del miedo, el sufrimiento, la agonía, de la pena... del fango nace el loto.

Desde la Astrogenealogía, la astrología evolutiva, desde el transgeneracional y la sistémica es la Luna, es mamá, son nuestras necesidades emocionales inconscientes, es la sombra, es la niña herida. Todos estos aspectos confluyen en un único propósito: Tu evolución como individuo al servicio de una Conciencia mayor.


Pero esto así dicho puede quedar muy bonito y muy espiritual, que lo es, pero delimitando el nivel de concrección, bajándolo a Tierra... ¿Cómo se come esto?


Es un reto reconocer ante nosotras de qué manera no fuimos amadas en nuestra relación con nuestra madre. Es por donde se debe comenzar el camino terapéutico. Reconocernos, eso implica conocernos Profundamente, reconciliarnos y comprometernos.


Y fue un hecho real, del que no debes dudar. Si así lo sientes así fue.

Esto nos genera una profunda e insondable sensación de culpa, o de rabia, o de la vida me rechaza, la vida me agobia, la vida me invade, la vida no me deja hacer lo que yo quiero, la vida me borra del mapa, la vida es injusta, la vida me ahoga, la vida me lleva por donde ella quiere... En ocasiones no somos conscientes de ella, y sin embargo vivimos nuestras vidas con esa emoción tiñiendo nuestras relaciones... (sustituye vida por mamá)


¿Por qué?... Porque nos relacionamos con la vida del mismo modo que aprendimos a relacionarnos en nuestro vínculo con mamá, si es que estuvo, con el sistema familiar que nos nutrió.

De niñas al recordar y ver lo cargada y abrumada que estaba pudimos pensar que éramos la fuente de su dolor. Esta "hija culpable" puede mantenernos estancadas, calladas interiorizando toda esa rabia por no poder decir ¡me cago en mi madre! porque está muy mal visto... ¡¡mal karma! en los tiempos modernos! así que proyectamos esa energía estancada a nuestro alrededor, en nuestras relaciones, y así nos va.


Una forma de liberar nuestra culpa, rabia etc... es reconociendo la inocencia y legitimidad de nuestras necesidades infantiles. Es una forma de liberarnos y bautizarnos a nosotras mismas como válidas como seres sintientes.

Una vez hemos atravesado el duelo por nosotras mismas, entonces podemos comenzar el duelo por nuestras madres y por todas las mujeres. El duelo nos repone y nos fortalece.

Como mujeres, podemos sanar y darnos lo que nuestras madres no nos podían dar. Podemos convertirnos en nuestra propia fuente. Ése es el propósito de cada Vida: aprendiendo a amarnos realmente desde el Yo Adulto, coherente con el Amor Universal, desde ahí es que podemos reconciliar, religar, recobrar el Amor por nuestras madres, padres, sistemas familiares y linajes de los que provenimos.

El "dolor corporal" del colectivo femenino es sanado una a una.

Y a medida que el dolor corporal femenino se cura, lo mismo ocurre con el dolor de la comunidad humana. Nuestra propia sanación no es solo un regalo para nosotras mismas, también lo es para el mundo.

La herida de la madre interna es una gran oportunidad. Conforme nos permitimos contactar con lo que se siente como un hambre antigua, inagotable para una madre inagotable, nos damos a luz a nosotras mismas en nuestra verdadera identidad (la matriz de luz) una fuente inagotable, desbordante de amor y abundancia que no depende de las circunstancias o condiciones.

Entonces podemos vivir al servicio de lo que realmente somos: el amor mismo.


Nuestro mundo aún tiene que reconocer plenamente el Arquetipo de la Madre Oscura.

Al sacarla a la luz de nuestra conciencia, nos liberamos para ser auténticas y mostrarnos con toda nuestra fuerza tanto en nuestras vidas como en el mundo.

El psicoanalista Carl G. Jung describió los arquetipos como energía universal inherente a la psique humana.

Todos los arquetipos tienen tanto un polo positivo como un polo negativo. Si uno se expresa, el otro existe como potencial.


De igual forma se analiza la Carta Natal en Astrología evolutiva o trabajamos en los talleres de Constelaciones Familiares. Si me cuentas la situación desde un polo, el otro polo es que que necesita ser reconocido.

Esto a veces no es muy bien recibido por la que va buscando recompensa o mimos o confirmación de su teoría de vida, porque lo que recibe es en verdad una mirada que pone el foco de amor, de inclusión en el malo, en el excluído, en el juzgado, en el olvidado de la película. Pero yo me dirijo a la mujer adulta que me pide el servicio. confío en ella, sé que ya se ha puesto en el camino de amarse y respetarse pidiéndome consulta.


Y en cuanto al arquetipo de la Madre, pasa igual, nuestra sociedad sólo se fija en el polo positivo – la madre angélica, la que sabe todo, la que es siempre amorosa. El trabajo en mi consulta pondrá el corazón en la desterrada, la oscura, la bruja, la mala...

No podemos tener la Madre Luminosa sin la Madre Oscura. El Arquetipo de la Madre contiene ambos.

La rabia contra la madre que no se puede expresar de manera abierta ni ser procesada en un espacio seguro irá bajo tierra y se proyecta sobre otras mujeres, se vuelve hacia dentro y hacia una misma, o se proyecta sobre la tierra. Es un círculo vicioso que hay que destruir YA.
“Todo lo que es rechazado de una misma, aparece en el mundo como un evento.” – CG Jung

Tenemos que afrontar esta división dentro de la psique humana colectiva, que comienza con nosotras mismas como mujeres.


No podemos estar plenamente empoderadas si no hemos reconocido plenamente nuestra capacidad oscura.

Es una espiral negativa, negamos nuestros sentimientos negativos, y los proyectamos en los demás de forma disfuncional. Nuestras emociones negativas son naturales y forman parte de nuestro poder. Son una parte integral de la experiencia humana. Si las negamos, nos separamos de nuestra integridad innata.

 

Si deseas comenzar un proceso de acompañamiento terapéutico para trabajar tus conflictos, resistencias, patrones y creencias limitantes a través de la Astrología Evolutiva, tu Árbol Transgeneracional, la Biodescodificación y desde la Mirada Sistémica y las Constelaciones Familiares puedes ponerte en contacto conmigo directamente haciendo clic AQUÍ


Un saludo

Ruth de TEV.




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