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Mi niñ@ interior lleva el cotarro





Hola, ¿cómo estás?

Así podría comenzar una charla nutritiva con tu niñ@ interior...


Se habla muuucho del niñ@ interior y de maternarse, pero creo que nos vendría bien colocar y tomar consciencia de qué/quién es, cómo influye en nuestras vidas y cómo trabajar con él para mejorar día a día.


El niño interior es la estructura psicológica más vulnerable y sensible de nuestro “yo”.


Se forma fundamentalmente a partir de las experiencias, tanto positivas como negativas, que tenemos durante los primeros años de la infancia. Por eso trabajar desde el transgeneracional, la mirada sistémica y las constelaciones es maravilloso para ir mejorando el estado emocional de esa parte interior nuestra. Ya que sus heridas se anclan en el pasado y HOY es a través de sus ojos que nosotr@s interpretamos y actuamos en la Vida.


Dependiendo del tipo de experiencias y de cómo las interiorizamos y resolvemos o no, tu niño interior se conforma de una u otra manera.


ASPECTOS A TENER EN CUENTA:


  1. Ese niño interior eres TÚ, aquí y ahora, viviendo la vida a través de tus ojos de la infancia.

  2. El niño interior tiene DOS CARAS importantes a conocer:

  • Tu parte creativa, la que disfruta de ciertas actividades, formas de ser, vínculos que te hacen disfrutar, sentirte feliz, sentir que haces lo que quieres con Paz, sin ataduras, en libertad interior... Me refiero a ese niño que es sinónimo de alegría, creatividad e imaginación, disfrute. THE JOY OF LIFE.

  • Y tu parte herida, de miedos, angustias y desconcierto..."el niño herido"


¿Y cómo funciona este niño herido?


Pues hasta que no nos damos cuenta llevando las riendas de nuestras vidas. Generalmente el niño herido es el que toma el control, coge al niño disfrutón, creativo y feliz y lo encierra en un cuarto bien oscuro, ya que le culpa de las heridas sufridas.


"Por tu culpa papá se fue" "Por tu culpa mamá no nos quería" "Por tu culpa nos dijeron que así no" "Tú no sabes, tú eres peligroso, un desastre dejarte suelto" "Si te dejo que lleves las riendas vamos a pasarlo mal, nos quedaremos solitos"


Este niño se refleja en muchos de nuestros actos cotidianos y en las decisiones que tomamos.


Es el Ego. El niño herido maleducado. Literalmente. Fue educado mal.

Sí, una de las caras de tu niño se llama Ego. Es el niño que fue creando herramientas de supervivencia y protección ante las visicitudes de la infancia.

Y es él el que lleva el cotarro de la vida cuando nos sentimos frustradas, rabiosas, rencorosas, juiciosas, enfadadas con el mundo, cuando nos autoinfligimos culpas o castigos, cuando acusamos o culpamos, cuando nos enrabietamos, cuando actuamos egoistamente, cuando no cambiamos, cuando pedimos que sea el otro el que cambie, cuando no nos hacemos responsables, cuando nos cruzamos de brazos, cuando nos saboteamos, cuando nos vamos a una esquina a autoflagelarnos...


Es esa parte de nosotras que funciona en el presente bajo las directrices de lo que vivió en el pasado.

La mayoría de las personas no se percatan de la existencia de este niño interior, pero lo cierto es que la mayoría del tiempo es él quien determina cómo respondemos ante determinadas circunstancias.


¿Cómo saber si nuestro niño interior está herido?
¡Eso ni se pregunta!
¡Obvio una parte de nosotros está herida! ¡Así es como evoluciona la conciencia!

A través de trascender integrando y no excluyendo desde el sentimiento de separación, exclusión, rechazo, abandono, traición, injusticia y /o humillación es que evolucionamos y nos convrtimos en mejores personas y Almas más sabias y un poquito más completas y evolucionadas.


Cuando somos pequeños todos pasamos por experiencias positivas y negativas. Si vivimos una situación negativa y somos capaces de solucionarla de manera adecuada (viviendo el dolor correspondiente, dándonos tiempo para sanar y cerrando las heridas), entonces esta experiencia se incorporará en nuestro “yo adulto” sin causar daños y pasaremos a la siguiente fase del desarrollo.



Nuestro niño interior carga con el peso de estos problemas mal resueltos. Como podrás suponer, estos sentimientos negativos afloran una y otra vez determinando cómo reaccionamos ante la realidad.

¿CÓMO RECONOCER QUE MI YO INFANTIL LLEVA LAS RIENDAS DE MI VIDA?


Si tienes miedos irracionales, sientes rencor, odio o tristeza a menudo, sufres por el bienestar de los demás, no confías, vives siempre en la incertidumbre, te dejas influenciar por terceros, tienes falta de interés por el presente, sufres la soledad, vives en la desesperación y el abatimiento, respondes de manera desproporcionada ante situaciones que no son realmente tan importantes o saboteas tus metas constantemente, es probable que tu niño interior esté dañado y además es él y no tu Yo adulto el que lleva la responsabilidad de tu vida.

Con lo que el dolor, la rabia y la frustración aumentan ya que le estás obligando a un YO INMADURO llevar el peso de heridas profundas que no acaban de sanar.


¿Cómo sanar a tu niño interior herido?

El niño interior debería servirnos para despertar la ilusión, la creatividad, la espontaneidad y la alegría. Cuando nos hace revivir antiguos miedos y nos incita a comportarnos de manera irascible, se convierte en un problema que debemos solucionar.


Sanar al niño interior es un camino de autodescubrimiento porque deberás regresar en el tiempo para descubrir cuáles han sido esos eventos negativos que aún no has podido superar desde el punto de vista emocional y que te mantienen atado/a al pasado. Cuando liberamos el dolor le ayudamos a nuestro niño interior a sanar y podemos mirar al futuro.


En ocasiones este viaje al pasado puede ser doloroso, puesto que profundiza en heridas que no sanaron del todo. Por eso, para emprender el viaje de forma segura lo mejor es hacerlo de la mano de un psicólogo, mentor o guía que sea capaz de guiarte por los recovecos de tu mente y guiarte en el proceso.

Afortunadamente, hoy contamos con herramientas terapéuticas que nos permiten acceder a esos recuerdos grabados en nuestra memoria emocional y sanarlos, permitiéndonos cicatrizar las heridas del pasado, colocarlo todo en su lugar y aprender estrategias distintas para medrar en la Vida.


Ya sabes que una cicatriz es algo que nos recuerda que algo nos dolió, pero que YA no nos duele.

Abraza a tu niño interior

Tu niño interior te está esperando. Si quieres sanar a tu niño interior con las herramientas de TEV puedes ayudarte ya que nos reconectan con el pasado, con nuestro transgeneracional (estudio del árbol), nos enseñan para qué esas heridas y nuestro propósito (Carta Natal) y con el Amor Consciente (Constelaciones Familiares)


Te prometo que será un viaje apasionante que marcará un antes y un después en tu vida. Tu autoestima se verá beneficiada de este trabajo emocional.


¡Abraza a tu niño interior!


 

Si deseas comenzar un proceso de acomp


añamiento terapéutico para trabajar tus conflictos, resistencias, patrones y creencias limitantes a través de la Astrología Evolutiva, tu Árbol Transgeneracional, la Biodescodificación y desde la Mirada Sistémica y las Constelaciones Familiares puedes ponerte en contacto conmigo directamente haciendo clic AQUÍ


Un saludo


Ruth de TEV.



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